La Revolución Liberal

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Coronel Enrique Valdez C.
A finales del siglo XIX el Ecuador enfrentaba una aguda crisis política que culminó con la derrota de los conservadores y el posterior ascenso al poder de los liberales, comandados por el General José Eloy Alfaro Delgado que irrumpió en la historia nacional con la consolidación de la Revolución Liberal.

El 12 de febrero de 1895 Milagro se convirtió en el escenario donde se encendió la lucha armada en rechazo a la oprobiosa venta de la bandera ecuatoriana y que abrió el camino para la consecución de la Revolución Liberal del 5 de junio de 1895.

De octubre a noviembre de 1894 se efectuó el negociado de nuestra enseña nacional, que consistió en que empresas subsidiarias, vinculadas a los gobiernos de Ecuador y Chile, obedeciendo órdenes de los monopolios Morgan y Rostchild, adoptaron de manera ficticia la venta al Ecuador del crucero “Esmeralda” de la marina de guerra de Chile, para que nuestro país bajo esa ficción, permita que se ice la bandera ecuatoriana, simulando compra y que navegara por el Océano Pacífico hasta que llegara a su verdadero destino que era el Japón, donde adoptaría el nombre de “Yalú” y luego se lo usaría en la guerra antiimperialista contra China y por la posesión de Corea, ya que Chile se había declarado neutral en ese conflicto.

Japón había comprado a Chile el “Esmeralda”, que fue adquirido en Inglaterra en 1884 por la suma de 145.000 libras. El negocio convenía a Chile, pues se ofrecía pagar la cantidad de 220.000 libras, que le dejaban una ganancia de 75.000 libras. Por ese año, se desempeñaba como Presidente de la República el doctor Luis Cordero y ejercía la función de Gobernador del Guayas, José María Plácido Caamaño, quien era pariente de los Stagg Caamaño y éstos a su vez socios de la empresa Flint and Company de Nueva York, que se valieron de Caamaño para llevar a cabo la venta ficticia del crucero.

La oscura negociación dejaba una ganancia de 80.000 libras para el trust Morgan, pues el barco comprado a Chile en 220.000 se vendió al Japón en 300.000 libras, de los cuales se le ofreció a Caamaño 4.000 libras.

Pero las cosas no quedaron allí, Chile para deshacerse de su barco exigía la entrega inmediata del precio pactado, lo cual ponía al borde del fracaso el negocio de ciernes y la pérdida, por consiguiente de la coima ofrecida a Caamaño.

Ante esa eventualidad, se vio obligado, ya sin ninguna autorización de nuestro gobierno, a realizar una compra efectiva del “Esmeralda” por intermedio del cónsul Luis Noguera con el dinero del trust Morgan y luego, asimismo, una venta efectiva al Japón por intermedio del cónsul en Nueva York, Modesto Solórzano.

Lo paradójico de todo esto es que el Ecuador suscribe la escritura de compra el 30 de noviembre de 1894, es decir, una semana después de haber vendido la embarcación, operación verificada el 23 de noviembre.

Por lo tanto, se había vendido una nave que aún no era ecuatoriana, una embarcación ajena, además que para poder hacer esta venta se necesitaba la autorización del Congreso.

Juan Murillo Miró, fundador del Diario El Telégrafo, que para entonces se encontraba desterrado en Chile, hizo llegar la denuncia a la prensa guayaquileña la cual tuvo eco en el pueblo. El 7 de enero de 1895 circuló una hoja volante que decía:

“Así pues, os invitamos Valientes y pundonorosos militares a que nos ayudéis a salvar el nombre de la Patria, de nuestra madre común. No somos vuestros enemigos, vosotros lo sabéis; somos hermanos y juntos confundamos al traidor que haya cubierto de lodo inmundo el Pabellón que habéis jurado defender y conservar sin mancha”.

Por ese mismo año, desempeñaba en Milagro las funciones de Teniente Político Antonio Cobo, hombre correcto y de principios arraigados que caracterizaban su personalidad; de inmediato y con fecha 8 de enero de 1895 presentó la renuncia del cargo con el fin de no seguir cooperando con un gobierno que había ultrajado el honor nacional.

Uno de los párrafos de su renuncia manifiesta:

“Hoy que aparece mezclado el Poder Ejecutivo en el deshonroso asunto del Esmeraldas, creo es deber de honra para todo ciudadano que ama a su Patria dejar el puesto dado por un Gobierno que la opinión pública lo señala como responsable del inicuo negociado que infama a la República”.

Esto provocó que un grupo de 160 patriotas milagreños, yaguacheños y esmeraldeños, liderados por el Coronel Enrique Valdez Concha, Pedro J. Montero Maridueña, Pedro Concha Torres, Antonio Balanzátegui, Benjamín Herrera, Luis Felipe Maridueña, Vicente Canales, Luis Felipe Yéquer, Eliécer Astudillo, Aurelio Brito, Juan Sánchez, entre otros, se reunieron en casa de Antonio Valenzuela, empleado del Ingenio Valdez para planear la acción armada en contra del gobierno de Cordero. El enfrentamiento debió darse en las inmediaciones del Parque Central, pero a última hora la estrategia cambió y se decidió hacerlo en Conducta, cerca de Naranjito. Los alzados lograron controlar una parte de los ferrocarriles, cortando la comunicación entre la costa y la sierra. Arturo Salazar Quiroz en su “Monografía del Cantón Milagro” del año 1963, página 107, anota:

Escuela Simón Bolívar, primer instituto laico de Milagro.
“En marcha con dirección a Quito, el día 17 del mismo mes (febrero), a las 11 de la mañana, entre Venecia y Conducta se enfrentaron a las huestes gobiernistas del “Batallón No.3”, dirigido por el Comandante Recalde. El número, la experiencia y el equipo militar de los componentes del “Batallón No.3” se impusieron a la acción heroica de los milagreños, pero ante la historia se consagraron como los que libraron la primera batalla al servicio del honor de la Patria y ubican a Milagro como el pueblo que encendió la chispa de las ideas liberales…”

El movimiento armado fue derrotado el 17 de febrero por las fuerzas gobiernistas comandadas por el Coronel José Montero, padre del revolucionario Pedro J. Montero Maridueña, en donde perdió la vida Benjamín Herrera, quien luego de haber caído herido, fue arrastrado de la cola de un caballo hasta morir de forma trágica y cobarde. El nombre de Benjamín Herrera quedó registrado para siempre en la historia de la ciudad y del país como la “primera víctima del progresismo”.

Consolidada la Revolución Liberal con el general Eloy Alfaro como Jefe Supremo, es creada el 14 de octubre de 1897 la escuela Simón Bolívar, que en sus inicios se llamó Clemente Canales, siendo el primer plantel laico que surgió en Milagro.

Bibliografía

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