Hacia un nuevo horizonte

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Y así la ciudad fue creciendo al ritmo de la industria azucarera y de las piladoras de arroz, que sumado al ferrocarril, contribuyeron a su desarrollo, siendo su economía una de las más sólidas y vigorosas del Ecuador de comienzos del siglo XX.

Así tenemos que de 17 ingenios azucareros que por aquellos años existían en el país, 8 estaban instalados en Milagro y un buen número de piladoras que con el correr de los años se incrementaron a 11, dominaban el comercio agrícola de la zona que hizo que familias de la clase aristocrática del país como los Valdez Cervantes, Corso Morán, Barberis de Reiset, Jouvín Cisneros, Jaramillo Egas, Ycaza, Chiriboga Nájera, Planas Pérez, Rosales Llaguno, Madinyá Lascano, Amador Ycaza, Rubira Ramos, Parodi Malnati, Soriano Lynch, Landín, Ordeñana, Ayala Ycaza, Ycaza Paredes, Seminario Sáenz de Tejada, Stagg, Morla, Lara, Marín, Baquerizo, Betancourt, Escala, Hernández, entre otras, adquirieran extensas propiedades de tierras que luego dieron paso a las haciendas: Venecia[1], Ñauza, Valdez, Mélida, María Isabel, Paciencia, Norton, San Antonio, Rocafuerte, Barraganetal, Milagro[2], Vuelta al Río, Inés María, San Miguel, La Isla, San Carlos, Angélica[3], Conducta, Luz María, María Mercedes, Rosa María, Eugenia, Maruja, Chagualú, Las Balsas y La Matilde en las que se cultivaban café, arroz, cacao, así como la crianza de ganado.

En los albores de la cantonización la ciudad gozó de su río para la navegación y el comercio entre las poblaciones vecinas que fue factor determinante para el sustento cotidiano, ya que para la década del 20 por allí se introducían los productos de mariscos y comestibles, a los dos mercados existentes: el uno en donde ahora está ubicado el coliseo Edmundo Valdez Murillo y el otro en la esquina de Juan Montalvo y Nueve de Octubre (edificio de la Cruz Roja), respectivamente.

Pero no fue sino hasta el 17 de septiembre de 1938 en que se inaugura el Mercado Central de víveres y productos en las calles García Moreno, entre Rocafuerte y 12 de Febrero, cuya edificación se mantuvo hasta 1980 en que fue demolida para dar paso a la construcción de un moderno centro comercial, que lamentablemente y pese al tiempo transcurrido nunca se llegó a culminar; ya de eso han pasado dos décadas y un lustro.

Un año antes de la cantonización, la ciudad se extendía paralela al río Milagro y a la línea férrea, de oeste a este; desde Pedro Carbo hasta el estero Las Damas (calle Sucre) y de la ribera del río a la calle 24 de Mayo.

Sus vías paralelas se denominaban: Malecón del Comercio o calle Ayacucho (Olmedo), Calle del Comercio (Juan Montalvo), Ecuador (5 de Junio), García Moreno y Linderos Norte (24 de Mayo), En su mayoría la cerca de las fincas de la hacienda Milagro y los potreros del Ingenio Valdez; la calle 10 de Agosto, entre Valdez y Pedro Carbo. Las calles laterales de oeste a este con los nombres: Puerto Valdez (Roberto Astudillo), Colombia, Constantino Fernández (Chile), Clemente Ballén (Bolívar), Pedro Carbo. De la estación del tren (Nueve de Octubre), Rocafuerte, Quito (12 de Febrero), Eloy Alfaro y Sucre.

Con respecto a la calle Juan Montalvo, Arturo Salazar Quiroz nos cuenta en su primera Monografía de Milagro, editada en 1935, que esta vía fue la única completamente recta y tirada a cordel que se realizó antes de la cantonización y que aún perdura.

Se inicia en Puerto Valdez (hoy calle Roberto Astudillo), continúa por un costado del parque Rafael Valdez y termina en la línea férrea, frente al cementerio.

El 2 de noviembre de 1895 cuando Horacio Eraz se desempeñaba como Teniente Político, hubo un incendio que devoró la ciudad de extremo a extremo, sin embargo se salvaron la Iglesia Parroquial y las casas de la calle Elizalde Vera y Malecón y fue entonces cuando Eraz con su espíritu patriota y emprendedor, tiró a cordel la calle que después se llamó Juan Montalvo; y, por más protestas de los vecinos que se creyeron perjudicados, no dio su brazo a torcer y la calle salió recta hasta el cementerio. Sin embargo y pese a las limitaciones de la época, Milagro entrará en un proceso de cambios que se verán reflejados en el surgimiento de trascendentales obras que mejorarán la calidad de vida de sus habitantes y en el que haremos un breve recuento de lo que significaron esos logros en nuestra historia reciente.

Referencias

  1. La hacienda Venecia fue propiedad de Carlos Benjamín Rosales Llaguno, en la cual existieron extensas plantaciones de arroz, banano y otros productos agrícolas, así como la crianza de ganado. Su extensión territorial comprendía 22 mil hectáreas que colindaban con la hacienda San Miguel, Payo, Naranjito, San Carlos, Yaguachi y Simón Bolívar.
  2. La hacienda Milagro fue administrada desde 1903 por el señor Francisco Mazzini Carrizosa y en 1918, al fallecer su propietaria Josefa Morán de Corso, la hacienda se divide en dos propiedades: lado este en hacienda María Mercedes, de propiedad de la señora María Barberis de Reisset y al oeste hacienda Milagro, de Julio Corso. Según el plano levantado por el ingeniero Ignacio Granja Saona, su superficie ascendía a 5.094 hectáreas, compuesta por los siguientes sitios: Chirijo, Bellavista y Recreo, Aguacates, Tímalo, Garganta, Legía, Maravillas, Carrizal y Jején. Posteriormente todos estos territorios pasaron a propiedad del Banco Provincial del Guayas (Banco de Fomento). Antes de Francisco Mazzini Carrizosa, la hacienda fue administrada por Juan José Veintimilla, Antonio Granja y Enrique Martínez.
  3. La hacienda Angélica comprendía 9.487 hectáreas y fue adquirida en 1890 por María Angélica Ycaza Gainza, quien al fallecer, hereda sus bienes su esposo Jorge Martín Ycaza Paredes, que luego se casa con Rosaura Manzo de Ycaza y posteriormente se divide en Maruja y Eugenia. Los territorios de la hacienda lo compartían Yaguachi y Milagro.
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